Literatura Crítica
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Muerte con pingüino

Andréi Kurkov
Tras la lectura de La vegetariana, de Han Kang, quise adentrarme en territorio desconocido. Mi intención no era otra que despejar la mente, eliminar un poco el persistente sabor amargo de dicha lectura con un texto más llano y mucho más divertido y, ¿qué mejor experiencia que sumergirme en la obra de Andrei Kurkov, quien dedicó su primera obra, un poema sobre la soledad y la supervivencia cuando sólo tenía siete años, a dos de sus hámsteres que acababan de fallecer?

Pues bien, Muerte con pingüino va de un pésimo escritor que vive con un pingüino deprimido a quien le encargan escribir obituarios de futuros fallecidos. La historia pinta bien, y los capítulos cortos hacen que la lectura sea ágil en todo momento. Ahora bien, cuando vamos por la mitad del libro nos damos cuenta de que hemos entrado en una especie de letargo del que ya no volveremos a salir. Aunque los capítulos son breves, muchos carecen de contenido esencial, lo que hace que la obra se vuelva lenta e incluso pesada.

El argumento es divertido y tiene su punto de gracia, pero cuando supe al final del libro que me iba a dejar sin respuestas en mitad de la historia y que tendría que leer una segunda parte para conocer el desenlace final, me causó un impacto emocional tan grande que terminé arañándome el rostro y produciéndome, dudo que fuera sin querer, un profundo arañazo en la retina para evitar leer dicha continuación, despertando en mi ser un desprecio absoluto hacia su autor.

Si llega un momento en que pensáis que vuestra vida ya no tiene sentido y tenéis pensado suicidaros, leer este libro os dará más motivos para reforzar dicha idea. Carece de precisión, ritmo y profundidad en la trama y en sus personajes, un humor más fiero, etc. La mayoría de las situaciones absurdas, igual que el propio libro, sin indagar demasiado en ellas. Los personajes actúan como si desfilaran en una pasarela de moda: fríos, impasibles, casi por obligación; Misha, el pingüino, aparece como un jarrón de flores que mueves de un lugar a otro, buscando el sitio idóneo donde le toque el sol. ¿Es una novela de humor? Sí, pero muy blando, débil, y que desaparece por completo tras unas pocas líneas.

¿Vale la pena leer la segunda parte? Yo no lo haré, os aseguro que hay pingüinos más inteligentes...
¿Vale la pena leer la primera? Yo, de saberlo, no la hubiera leído, también hay autores más recomendables...

Y me da rabia, porque tenía ganas de leer la saga de Blackwater, pero sólo de pensar que la ha publicado la misma editorial, Blackie Books, ya me tiemblan las piernas...




11/03/2025
Mario Vásquez (Crítico literario).